Está dedicado a las distintas ‘encarnaciones’ de la fotografía como documento, es decir que ofrece distintas visiones sobre cómo la fotografía nos habla de la realidad. En este eje contamos con las siguientes muestras:

La exposición está dedicada a Manuel Moral, fotógrafo de origen portugués que se afincó en Lima y se convirtió en el padre del periodismo gráfico en el Perú. A través de su trabajo se explora el modo en que la fotografía se va convirtiendo en un medio para dar noticas acerca de la sociedad y su acontecer histórico.

Amplia investigación que reseña la producción de fotolibros en América Latina desde 1940 aproximadamente hasta nuestros días. El fotolibro se entiende como el ensayo fotográfico vertido en forma de libro (que incluye información textual y un soporte de diseño editorial), una de los vehículos más poderosos y elocuentes para hacer de la fotografía un modo en entender la realidad, que ha adquirido singular vigencia en la actualidad.

Cuando el gobierno militar de las fuerzas armadas prohibió las importaciones, inauguraron una etapa de producción local de este género de literatura gráfica, considerado por excelencia alienante. El curador Daniel Contreras nos conduce por los vericuetos del sentimentalismo, el romance y las diferencias de clase, revelándonos el arraigo de este género entre los ávidos consumidores limeños.

El fotógrafo limeño Manuel González Salazar documentó de modo sistemático el patrimonio arquitectónico colonial de Lima y otras ciudades peruanas durante 50 años. Abordó interiores y exteriores de casonas e iglesias coloniales, además de objetos artísticos históricos con un espíritu enciclopédico que dio origen a su “Enciclopedia Gráfica del Perú”.

Muestra antológica del artista visual que generó en su obra de los años 90 la compenetración más intensa entre fotografía y pintura. Aguirre fue pionero en el uso artístico del photoshop y la reflexión conceptual acerca de la creación de huellas de una falsa realidad.

De formación autodidacta, Torres usaría la fotografía como un instrumento de trabajo, pero a la vez la pasión por fotografiar lo llevaría más allá de los usos comerciales. El registro de Torres se mueve así entre la fotografía de “encargo” y de registro de fiestas y otra donde capta la vida cotidiana en la barriada donde vive y trabaja.

A través de la exploración del que es probablemente el mejor archivo periodístico del país se explora el modo en que la fotografía de prensa retrata la realidad y se perfila el estilo particular de la revista Caretas, que otorga a la información de actualidad y la crónica política y de personajes un singular matiz de humor crítico.